miércoles, 30 de agosto de 2017

Comentario Literario acerca de "El Viaje"

Gaviotas en alta mar
Blancas  blancas,
las veía palpitar
como cansadas:
o esperanzadas. Alas de sueño
/
Gabbiani in alto mare
bianche bianche,
io vedevo palpitare
come stanche:
o speranze. Ale di sogni
(G. Pascoli, Speranze e memorie, vv 1-6)

“…con los ojos del alma, esos ojos que siguen viendo aquellas montañas y aquellos castaños, a través de los mares y de los años” Ernesto Sábato, pág. 5, II El Viaje

Cada partida, cada viaje, resulta único e irrepetible, pero al mismo tiempo respira el sentimiento de universalidad, y eso lo descubrimos al leer "El Viaje".
Nos introduce en el secreto de los inmigrantes.  De lejos parecería un simple secreto que cualquiera podría entender en un momento, siempre y cuando  transite ese sendero, el de la inmigración. Bastaría con imaginar una persona, como tú o como yo,  al que un buen día de improviso le llega una carta, un acta de llamada, un hermano diciendo: “Yo voy si vienes tú conmigo”.
Cuánto darías,  no sabes qué, por cancelar ese momento, pero la carta ya la lees, despliegas el acta de llamada  y la mirada esperanzada de ese hermano clavada, esperando por ti!
Llevarás una valija y unos bultos, dos niños,  una carta de la madre.  Y, antes, darte un poco de tiempo para repartir entre tus amigas  unas pocas cosas de valor, unas pulseras, pendientes y unas mantillas bordadas; pero más fueron  las promesas  “no los olvidaré…” repetías y repetías…
Y, aquí te encuentras: tú abrazándote con el marido, los niños en brazos del padre y un hijo leyendo“Caro figlio, é da tempo che non mi scrivi, ogni sera,  io chiedo alla Madonna  per te...”  (Querido hijo, hace tiempo que no me escribes, cada noche, yo le pido a la Virgen por ti…)
Maria González Rouco descubre con su fina sensibilidad cada una de las historias, que más allá del tiempo trascurrido vuelven a conmovernos. Y decir con Maria Teresa Andruetto en ‘Stefano’   él,(…) quisiera que a este barco llegara su madre y lo apretara entre los brazos y le dijera, como cuando era pequeño y todavía no soñaba con América, duerme, ya pasará”

                                                                                                     María D’Alessandro
                                                                                                                 Escritora

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